Hay momento en los que te sientes lo peor de este universo, no sabes la razón, sólo sabes que quieres dormir dormir y dormir hasta desaparecer, puede que la causa haya sido un mal día o incluso una persona.
Te sientes poco valorada, poco querida, despreciada y una mierda.
Estos momentos pasan, pasan y cuando recuerdas como te sentiste te ríes sólo por la estupidez de haberte sentido de esa manera sin motivo ni justificación.
Yo sé que en parte fueron por culpa de creer que nunca iba a enamorar o gustar a nadie, por suerte tuve a personas apoyándome, recordándome que era un persona increíble, que tenía virtudes y defectos, como cualquier otra persona, que lo malo pasa y que lo bueno se queda, que amargarse no es bueno, que tengo toda una vida por delante, que no iba a encontrar a mi Romeo ya, que tendría que superar baches, malas relaciones, perdidas y malas rachas para encontrar lo que busco.
Porque después de lo malo viene lo bueno, sí, pero que mientras que estás en lo malo tienes que hacer lo que puedas por salir lo antes posible, que cuanto menos tiempo pierdas amargándote, más tiempo vivirás.
Todo tiene su motivo, todo, pero si aprecias todo lo que tienes ahora, luego en un futuro, si lo pierdes no te lamentarás de no haberlo apreciado como se merecía.
Puede que en el momento en el que te digan que debes dejar de amargarte te sientas aún peor, porque nadie sabe como te sientes, salvo tu, nadie sabe lo débil que te encuentras, pero tampoco quieres que nadie lo sepa, porque eso te hará sentir vulnerable, pero cuanto más interiorices los sentimientos, peor te sentirás, y eso es así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario